Mis manos están vacías, busco con desesperación la esencia que desapareció el día en que nací.
Mis pupilas dilatadas no reaccionan, siento mi cuerpo tan helado que me cuesta respirar, observo la manilla de la puerta del baño como si fuese ayer, donde me observé y analicé al monstruo que escondo bajo mis sábanas, ya no me paralizo como antes, creo que maduré. Era como un bebé con el cuerpo tan ligero que incluso el viento me hacía volar, sin embargo el problema fue, que todos los momentos felices se fueron con un simple tic-tac. Duré menos que una pastilla de menta y grité tanto como cuando degollan a un cerdo.
Tomo mis manos, las colocó sobre mis ojos, mis grandes audífonos siguen escuchando a explosions in the sky, recuerdo todo como si fuese ayer, recuerdo quién fui y también ahora sé quién seré.
No somos nada.




